Edificio consumo de energía casi nulo


Es un edificio con un nivel de eficiencia energética muy alto, que se determinará de conformidad con el anexo I de la directiva 2010/31/UE. La cantidad casi nula o muy baja de energía requerida debería estar cubierta, en muy amplia medida, por energía procedente de fuentes renovables, incluida energía procedente de fuentes renovables producida in situ o en el entorno.

Le ayudaremos a conseguirlo, sabemos cómo hacerlo.

progresión hacia la eficiencia energética

En el nuevo entorno de la normativa europea actual Directiva 2010/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios, traspuesta parcialmente con el RD 235/2013, establece , a partir del 31 de diciembre de 2020, los edificios que se construyan sean de consumo de energía casi nulo, en los términos que reglamentariamente se fijen en su momento a través del código Técnico de la Edificación.

Además en la coyuntura energética actual, con la escalada de precios de la energía prevista, se impone la concienciación sobre el gasto energético de nuestros edificios.

Se hace necesaría la simulación energética como herramienta imprescindible en los procesos de diseño previo, en el proyecto constructivo, o en la rehabilitación energética de los edificios, tanto para el futuro cumplimiento normativo como para la adecuación a la realidad energética actual.

Conseguir edificios con baja demanda energética hace que sea mucho más fácil y realista la combinación con fuentes de energía renovables, o hasta incluso llegar a obtener la autosuficiencia energética en determinadas condiciones.

La eficiencia comienza con un buen diseño

Un edificio de energía nula es un edificio con unas necesidades energéticas muy reducidas por medio de medidas de alta eficiencia, de manera que el balance neto energético pueda ser suministrado con energías renovables.

El énfasis se puede poner en el lado de la demanda, o en el del rendimiento de las instalaciones, tomando cuenta del suministro de energía primaria o final, o solo los factores de conversión “calculados” a emisiones de dióxido de carbono. Pero sobre todo habrá que tomar valores de referencia homogéneos que puedan compararse.

Parece lógico que lo primero es intentar conseguir una demanda mínima de energía, y luego consumirla lo más eficiente y eficazmente posible, y por último que el origen de la energía sea lo más renovable posible. No parece razonable “malgastar” la energía por ser “renovable”.

Un apunte muy interesante es el referido al origen de la energía renovable, que no necesariamente debe producirse en el edificio en cuestión, sino que puede producirse en “el entorno”. Esto abre posibilidades muy interesantes a la producción de energía renovable y eficiente, de manera autónoma en vivendas, en barrios o pequeños núcleos urbanos; sin olvidar el orden conceptual de la eficiencia edificatoria, no podemos generar energía eficiente y renovable que se derroche después en las edificaciones a las que alimenta.

Está claro que si nos encaminamos hacia un horizonte de edificios de energía casi nula, debemos tener un profundo conocimiento de la demanda de energía de nuestros edificios, nuevos y existentes, para poder actuar sobre ella.

El objetivo solo será alcanzable si tenemos los datos adecuados, si conocemos los perfiles de demanda reales o previstos. No solo basta con “calificar” energéticamente un edificio, en el cumplimiento del deber que nos obliga la normativa. Debemos aprovechar la sinergia de la calificación energética para obtener los datos de la simulación térmica de los edificios, que necesariamente se realiza con aquella.

Para conseguir un edificio de bajo consumo energético es necesario un enfoque global de diseño, con unos objetivos claros desde el inicio, teniendo en cuenta ya la orientación del edificio, vientos dominantes, factor de forma, climatología, materiales disponibles, iluminación natural disponible… Todo esto hará que sólo un equipo mulitidisciplinar compenetrado apoyado en técnicas de simulación pueda alcanzar el objetivo marcado.

La evaluación energética de los edificios parece inevitable y ello nos lleva a la simulación térmica de edificios como herramienta básica fundamental para prever estrategias en el desarrollo de nuevos edificios de alta eficiencia, así como para la valoración y análisis de Medidas de Ahorro Energético en los edificios existentes.

Calificación energética


El espíritu procedente de las Directivas europeas define la certificación energética como un mecanismo que tiene como función “Proporcionar una información objetiva sobre las características energéticas de los edificios a los compradores y usuarios, favoreciendo una mejor transferencia del mercado inmobiliario y fomentando las inversiones en ahorro energético.”

Auditoría energética


Lo que no se define no se puede medir. lo que no se mide , no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre. (Lord Kelvin)

Venticinco años de experiencia en el diseño, construcción y mantenimiento de instalaciones energéticas en edificios nos avalan para ofrecer un servicio de auditoría energética. Conocemos las instalaciones, sabemos qué medir, cómo medir, dónde medir y cuando medir.

Simulación energética


La simulación de una instalación térmica consiste en estimar con cierta frecuencia temporal, normalmente cada hora, la potencia para proporcionar ciertos servicios.

Se trata de estimar el comportamiento térmico de las diferentes zonas que conforman el edificio y las prestaciones que están dando las máquinas en las condiciones de trabajo puntuales en cada instante de tiempo, con el fin de integrarlas durante el periodo de tiempo simulado.

Monitorización


No basta con la previsión calculada de la eficiencia energética. Es necesario comprobar los rendimientos reales de los equipos consumidores de energía, así como las características operacionales y funcionales determinadas por el usuario.

Es necesario medir, analizar y monitorizar continuamente para poder verificar que las acciones implementadas cumplen su objetivo.